EL FABULOSO NEGOCIO DEL TERROR

La lectura del siguiente artículo pone sobre el tapete el hecho de que la crisis bélica que estamos viviendo ha sido -como ocurre siempre- promovida por corporaciones y empresas supranacionales, siendo los estados actores secundarios que actúan al hilo de las decisiones de aquéllas. La guerra es el gran negocio de nuestro tiempo, negocio ante el cual la vida de los ciudadanos es una simple mercancía con que cuadrar balances, algo profundamente intranquilizador.

Hasta este sangriento mes de noviembre, el llamado ISIS ha gozado del patrocinio de países de Occidente y Medio Oriente para los que ha resultado extremadamente útil. Sencillamente, y como Vladimir Putin ha proclamado ante el G20, nada menos que 40 países están haciendo grandes negocios con el terror, el petróleo y las armas. Son los auténticos terroristas de Paris, las empresas favorecidas por los gobiernos norteamericano, israelí, francés y alemán que participan principalmente en el proyecto EDTIB y en la estrategia para entrar en Siria y hacerse con su petróleo, y de paso cumplir con la Agenda 21 de control de ciudadanos y su eugenesia.

Suiza canaliza las cuentas del Daesh de Iraq y Siria como una división del Proyecto Camelot de la Cia para el apoyo a operaciones sucias de terrorismo, petróleo, armas y drogas, proyecto que se pretende de “seguridad nacional” y que gestiona la banca Rothschild.

Nathaniel Rothschild compra el petróleo de los terroristas a través de Genel Energy

Jean -Luc Lagardère, el mayor productor de armas de Europa, es a su vez la pieza central de un puzzle en cuyo dibujo aparecen a la vez los atentados de Paris del dia 13 y el proyecto Thorn, la tecnología que posibilitó los ataques desde satélites contra fábricas y almacenes chinos que comenzaron a producirse en el mes de agosto. Especializado en armas teledirigidas, es el creador de la plataforma espacial Arianne y el satélite Astrium. El mayor éxito de su carrera empresarial lo consiguió el 10 de julio de 2000 cuando creó EADS (Sociedad Europea de Aeronáutica, de la Defensa y del Espacio), con la fusión de la francesa Aeroespacial Matra, la española Construcciones Aeronáuticas y la alemana DaimlerChrysler Aerospace AG. Su última creación ha sido el avión militar al que han dado el nombre de Eurofighter, con el que quiere competir con los Mig rusos y los F 18 norteamericanos.

La potentísima corporación judía-francesa Lagardère creó en el 2000 Airbus, y consiguió que el Pentágono desviara la producción de aviones cisterna de Boeing a EADS en el 2008 (un contrato de 35.000 millones de dólares), el mismo avión cisterna que ha abastecido a los 12 cazas franceses que han bombardeado Raqqa en Siria como represalia por los atentados producidos, entre otros escenarios, en la sala Bataclán, de la que Lagardère era propietario hasta justo cuatro dias antes, en que su titular, Pascal Laloux, lo traspasó. Recordemos que los Rothschild compraron la revista “Charlie Hebdo” justo dos días después de que se masacrara a su redacción, logrando así otro de sus macabros negocios redondos, al beneficiarse de las ventas de la tirada millonaria que siguió a los atentados de enero así como de las ayudas del Estado francés.

La razón por la que no había que temer un atentado durante el
“clásico”: los terroristas no muerden la mano que los alimenta.

Lagardère-Hachette es, además, el tercer grupo multimedia europeo (dueño en España de las editoriales Anaya, Alianza, Salvat y Bruño, las revistas Diez Minutos, Elle, Quo y Qué me dices, y que, a través de la mayor distribuidora española, Sgel, controla gran parte del reparto de la prensa en todo el territorio nacional).

Las acciones de Lagardére se han disparado hasta niveles desorbitados a raíz de los atentados del dia 13 y del anuncio de Hollande de que habría represalias militares, teóricamente contra sus autores.

Sin el atentado de Paris Bataclan y el previo de Charlie Hebdo, no se podría articular la financiación para la Defensa de EEUU, Israel y los países europeos de la Otan y su proyecto EDEM, Thorn y demás proyectos aeroespaciales, así como parte de la recuperación de la Reserva Federal Usa (consorcio bancario PRIVADO, y no estatal), aunque finalmente esto quedará en impago de la deuda “porque ellos lo mandan”.

Es hipócrita leer a Jeb Bush que hay que poner las botas sobre Siria para derrotar a ISIS, cuando ha sido su hermano el creador de Al Qaeda, la matriz del ISIS. Y lo peor de todo, cuando son ellos mismos a través de Halliburton los que comercializan el petróleo terrorista de Iraq desde la invasión. George Bush y su Halliburton robaron por valor de 38.000 millones de dólares en contratos petroleros a Francia, Rusia y China que tenían con Iraq antes de la invasión Usa en el 2003, y que eran las segundas reservas más grandes del mundo, y que ahora se pueden convertir en las primeras si EEUU logra unirlas a las de Siria y los Altos del Golán. Es la razón por las que Arabia Saudí, que se va quedando sin petróleo y podría caer en bancarrota, está financiando el ISIS y entregándoles armas modernas norteamericanas, uniendo sus intereses en el negocio petrolero a los de Lagardère.

El patrimonio del Estado Islámico (concepto acuñado por EEUU, pues no existe como territorio, pero sí es reconocido por ellos al ser financiado, creado y entrenado por ellos), es de 1,2 billones de libras. Turquía recibe 600.000 barriles de petróleo al día del Estado Islámico, después de ser refinados en una gigantesca refinería de Baiji -al norte de Bagdad (Iraq)-, para su comercialización a otros países miembros de la Otan. Sistema ideado por George Bush durante el asedio norteamericano a Iraq, y ha sido John Kerry el que lo ha transformado para su nuevo Estado Islámico. Los miembros del G-20, y casi todos los miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a excepción de Rusia, son los principales colocadores del petróleo del terrorismo del Estado Islámico.

Por este gran negocio del petróleo es imposible que EEUU o cualquier país de la Otan quiera acabar con el Estado Islámico y su Daesh, pues todos ganan inmensas cantidades de dinero y sin aparecer a su nombre como invasores. Quizás si logran colaborar con Rusia y China como dicen a través de la politización del conflicto (un Ginebra III), puedan llegar al acuerdo de repartición del petróleo sirio y erradicar el Estado Islámico que EEUU, Israel y Arabia Saudí mantienen. El objetivo es sencillamente derrocar al legítimo presidente Al Assad, para hacerse con todo el petróleo sirio y el de la enorme bolsa encontrada en los Altos del Golán, que no se puede extraer mientras sea zona de guerra y Rusia la proteja. Y por supuesto anular toda amenaza a Israel, país vecino que nunca ha sido atacado por el Daesh, ya que de hecho es la pantalla detrás de la cual se protege; y respecto a la cual podríamos llegar a ver como es instrumentalizada para crear un cerco militar como nunca antes en las franjas de Gaza y Ramallah. El blindaje de todo el perímetro de Israel con “tierra quemada” es una precaución más por si se produjera el cada vez más probable choque entre la aviación rusa y la de la OTAN en el espacio aéreo sirio, una situación que incendiaría Oriente Medio, si no el mundo entero.

Todo por un petróleo que se abarata cuando viene mezclado con sangre.

(Fuentes: https://eladiofernandez.wordpress.com/http://www.rebelion.org/hemeroteca/medios/lagardere291002.htm)

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