El Estado profundo estadounidense

Desde los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 hemos venido alertando a nuestros lectores sobre la existencia en Estados Unidos de un «Estado profundo», independiente de la Casa Blanca e incluso capaz de imponer su voluntad al ejecutivo. Se trata, a nuestro modo de ver, de una noción indispensable para la comprensión de la política estadounidense. La existencia de este «Estado profundo», oficialmente reconocida por la Casa Blanca, contradice la independencia misma del poder ejecutivo estadounidense. El profesor Peter Dale Scott –quien viene estudiándolo desde hace largos años– ha sacado a la luz la actividad del «Estado profundo» en 4 acontecimientos fundamentales. A ese tema ha dedicado un libro, que acaba de salir a la venta (en francés), y también este artículo donde retoma algunos de los argumentos que expone en ese volumen.

“Existe, por ejemplo, un factor común entre el asesinato de Kennedy, el Watergate, el escándalo Irángate y el 11 de septiembre. Ese factor común es la implicación, entre bastidores, de individuos que participaron en el plan más secreto e importante de Estados Unidos para el manejo de situaciones de crisis.”

Hace ya cierto tiempo que vengo analizando la Historia de Estados Unidos a la luz de lo que yo llamo los «acontecimientos profundos estructurales» (APE), como el asesinato del presidente Kennedy, el caso Watergate, el escándalo Irán-Contras (o Irángate) y el 11 de septiembre de 2001. Son hechos que desde el principio parecen rodeados de misterio. Por otro lado, implican sistemáticamente la realización de actos criminales o violentos y forman parte de los procesos clandestinos de los servicios de inteligencia. Por último, la consecuencia de esos hechos es que extienden la parte secreta del Estado y posteriormente dan lugar a todo tipo de disimulaciones sistemáticas en los grandes medios de prensa y en los archivos internos del gobierno [1].

Desde los años 1950, ese plan se conoce como programa de «Continuidad del Gobierno» (Continuity of Government o COG), más comúnmente designado en el Pentágono como «Proyecto Juicio Final». Como supervisores de la planificación altamente confidencial de la COG, un restringido número de sus planificadores lograron alcanzar altas responsabilidades. Ejemplo de ello son “Donald Rumsfeld y Dick Cheney”. Otros individuos, a quienes también mencionaré en este artículo, operaron en niveles inferiores de la red secreta de comunicaciones de ese programa.

Yo veo ese círculo de planificadores de la COG como uno de los numerosos elementos de lo que he optado por llamar el «Estado profundo estadounidense». También pertenecen a este Estado profundo agencias como la CIA y la NSA [3] y empresas privadas como Booz Allen Hamilton, que absorben –como contratistas– más de la mitad del presupuesto de los servicios de inteligencia estadounidenses [4]. Este Estado profundo incluye, finalmente, los poderosos bancos y otras multinacionales, cuyos intereses y opiniones están ampliamente representados dentro de la CIA y la NSA

La planificación de la COG fue autorizada inicialmente por los presidentes Truman y Eisenhower como preparación preventiva ante las consecuencias que podía tener un ataque atómico devastador que lograse decapitar el gobierno estadounidense. Por consiguiente, el grupo a cargo del desarrollo de la COG se planteó la adopción de medidas extremas, que incluyen lo que el periodista Alfonso Chardy llamó en 1987 la «suspensión de la Constitución» [5]. Sin embargo, en el caso del escándalo Irán-Contras (o Irángate), su red secreta de comunicaciones –que debía activarse sólo en caso de decapitación catastrófica del Estado– en realidad fue utilizada para burlar un embargo oficial sobre las ventas de armas a Irán, embargo que estaba en vigor desde 1979. El objetivo del presente artículo es estudiar la posibilidad de que esa red confidencial haya sido utilizada, no en función de sus objetivos supuestos sino de manera igualmente maliciosa, en noviembre de 1963, “en el asesinato del presidente Kennedy.”

Dick Cheney y Donald Rumsfeld, la supervisó entre 1982 y el año 2000.

Es importante subrayar que la participación de Dick Cheney y Donald Rumsfeld en ese comité se prolongó bajo 3 presidentes –Reagan, Bush padre y Bill Clinton– aunque ninguno de los dos ocupó funciones gubernamentales bajo la administración Clinton. Esa continuidad fue fundamental para un círculo tan secreto que existe muy poca documentación de archivo sobre sus actividades. Los planes de la COG fueron aplicados oficialmente por primera vez el 11 de septiembre de 2001, por parte del vicepresidente Cheney y del secretario de Defensa Rumsfeld –precisamente los dos hombres que los habían desarrollado a lo largo de 20 años. [8]

Es importante señalar que, a pesar de que los elementos de la COG como la base de Mount Weather estuviesen vinculados al Pentágono, el correspondiente «gobierno de la sombra» no estaba en lo más mínimo bajo control del ejército. Al contrario, el presidente Eisenhower se había asegurado de que la dirección del ejército fuera diversa y elitista, de manera que entre sus planificadores se encontraran algunos de los principales jefes de empresas de Estados Unidos –como el presidente de CBS Frank Stanton [46]. Por lo que se sabe sobre la conducción de la COG durante las décadas posteriores a la elección de Ronald Reagan, en 1981, ese «gobierno de la sombra» todavía incluía varios presidentes de transnacionales, como Donald Rumsfeld y Dick Cheney, así como 3 ex directores de la CIA: Richard Helms, James Schlesinger y George Bush padre [47].

Más tarde, después de haber investigado sobre el poderoso grupo de planificación de la COG, la CNN lo calificó de «gobierno oculto [basado en Estados Unidos y] del que ustedes no saben nada»

«Cheney y Rumsfeld eran, en cierta medida, elementos del dispositivo de seguridad nacional permanente pero enmascarado de Estados Unidos, que vive en un mundo donde los presidentes se suceden pero donde su país se mantiene en guerra perpetua.»

Durante la presidencia de Jimmy Carter pudo observarse una situación similar. En aquel momento, varios de los futuros protagonistas del Irángate –como George Bush padre y el ex oficial de la CIA Theodore Shackley– se vincularon con jefes de servicios secretos extranjeros en lo que se ha dado en llamar el Safari Club

Esa red comenzó a apoyar fuerzas de guerrillas en África –como la UNITA de Jonas Savimbi en Angola–, sabiendo que aquellas operaciones no contarían con apoyo de la CIA, encabezada sucesivamente por William Colby y Stansfield Turner bajo la administración Carter

Concluiré este artículo citando nuevamente a James Mann, según quien la administración de la COG en Mount Weather era para Estados Unidos un «dispositivo de seguridad nacional permanente pero disimulado (…) en un mundo donde los presidentes se suceden pero donde su país está en guerra perpetua.» [59]. Como hemos analizado, ese liderazgo oculto estaba garantizado por una red de ex cuadros de la CIA y de dirigentes civiles. Así que invito a mis lectores a plantearse la posibilidad de que ciertos elementos de ese círculo hayan podido constituir un «gobierno secreto a la espera de su turno», no sólo durante las presidencias de Clinton –en los años 1990– o de Carter –en 1980– sino también durante la administración Kennedy, en noviembre de 1963.

leer mas en : voltairenet.org

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